Archivo para el ‘Gotico’ Category

Carta a Antonio

Escrito el Miércoles, 17 de Marzo del 2010
2
Vota!
hace siglos, desde antes de nacer, para que de los cabellos me arrastres hasta mi muerte.
Inútilmente me debato, inútilmente pregunto. Los dioses son mudos;
como un muro que se aleja, así respondes a mis preguntas, a la sed
quemante de mi vida.
¿Para qué resistir a tu poder? Para qué luchar con tu fuerza de
rayo, contra tus brazos de torrente; si así ha de ser, si eres el punto,
el polo que imanta mi vida.
Tu historia es la historia del hombre. El gran drama en que mi existencia es el zarzal ardiendo, el objeto
de tu venganza cósmica, de tu rencor de acero.
Todo sexo y todo fuego, así eres. Todo hielo y todo sombra, así eres:
hermoso demonio de la noche, tigre implacable de testículos de estrella,
gran tigre negro de semen inagotable de nubes inundando el mundo.
Guárdame junto a ti, cerca de tu ombligo en que principia el aire;
cerca de tus axilas donde se acaba el aire. Cerca de tus pies y cerca de
tu manos. Guárdame junto a ti.
Seré tu sombra y el agua de tu sed, con ojos; en tu sueño seré aquel
punto luminoso que se agranda y lo convierte todo en lumbre; en tu
lecho al dormir oirás como un murmullo y un calor a tus pies se anudará
e irá subiendo y lentamente se apoderará de tus miembros y un gran descanso tomará tu cuerpo y al extender tu mano
sentirás un cuerpo extraño, helado: seré yo. Me llevas en tu sangre y en tu aliento, nada podrá borrarme.
Es inútil tu fuerza para ahuyentarme, tu rabia es menos fuerte
que mi amor; ya tú y yo unidos para siempre, a pesar tuyo, vamos juntos.
En el placer que tomas lejos de mi hay un sollozo y tu nombre.
Frente a tus ojos el fuego inextinguible.
18 de junio de 1939

CARTA

Carta a Antonio

Te quiero con tu gran crueldad, porque apareces en medio

de mi sueño y me levantas y como un dios, como un autentico dios,

como el único y verdadero, con la injusticia de los dioses, todo negro dios nocturno, todo de obsidiana

con tu cabeza de diamante, como un potro salvaje, con tus manos salvajes y tus pies de oro que sostienen tu cuerpo negro,

me arrastras y me arrojas al mar de las torturas y de las suposiciones.

Nada existe fuera de ti, sólo el silencio y el espacio. Pero tu eres

el espacio y la noche, el aire y el agua que bebo, el silencioso veneno y el volcán en cuyo abismo caí hace tiempo,

hace siglos, desde antes de nacer, para que de los cabellos me arrastres hasta mi muerte.

Inútilmente me debato, inútilmente pregunto. Los dioses son mudos;

como un muro que se aleja, así respondes a mis preguntas, a la sed

quemante de mi vida.

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Las puertas del templo

Escrito el Martes, 16 de Marzo del 2010
2
Vota!
Numerosas son las puertas del espíritu que llevan
al más íntimo santuario:
y considero las puertas del templo divinas,
pues el dios del lugar es Dios mismo.
Y estas son las puertas que Dios dispuso
que a su casa llevaran: vino y besos,
fríos abismos del pensamiento, juventud sin tregua,
y tranquila senectud, plegaria y deseo,
el pecho del amante y de la madre,
el fuego del juicio y el fuego del poeta.
Pero él que venera en soledad esas puertas,
olvidándose del santuario de más allá, verá
de pronto abrirse los cierres,
revelando, no el trono radiante de Dios,
sino los fuegos de la ira y del dolor.
chicapuerta

Las puertas del templo

Numerosas son las puertas del espíritu que llevan

al más íntimo santuario:

y considero las puertas del templo divinas,

pues el dios del lugar es Dios mismo.

Y estas son las puertas que Dios dispuso

que a su casa llevaran: vino y besos,

fríos abismos del pensamiento, juventud sin tregua,

y tranquila senectud, plegaria y deseo,

el pecho del amante y de la madre,

el fuego del juicio y el fuego del poeta.

Pero él que venera en soledad esas puertas,

olvidándose del santuario de más allá, verá

de pronto abrirse los cierres,

revelando, no el trono radiante de Dios,

sino los fuegos de la ira y del dolor.

Aldous Huxley

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Mi amante

Escrito el Domingo, 14 de Marzo del 2010
4
Vota!
Desnuda, mi funesta amante
de piel vencida y casta como deshabitada,
sacudes sobre el lecho voces
y ternuras contrarias a mis manos,
y un crepúsculo escucho entre tu cuerpo
cuando al caer en ti agonizo
en un nacer marchito, sin el duelo
comparable al temor de tu agonía.
Contigo transparento la caída
de un alud o huracán de rosas:
suspiros de manzanas en tumulto
diciéndome que el hombre está vencido,
confuso en amarguras y vacías miradas.
En ti respondo al mundo, y en tu cuerpo
respiro ese sabor de los sepulcros;
una noche no más, y tu mirada
persiste, implora y vence entre mis ojos,
decidida a una lucha prolongada
donde el recuerdo se convierte
en esa área languidez del pensamiento,
como materia de tus ojos mismos.
Lloras a veces arrojando
fúnebres aguas de perfume ciego,
como si desprendida de una antigua idea
vinieras hasta mí, tan clara
como un ángel dormido en el espacio,
a dejar evidencia, luz y vida;
y en tus lágrimas miro surgir tu suave piel
como si en ellas prolongaras
o hicieras más probable tu existencia,
derramando el aroma de tu sueño
sobre esta soledad de tu desnudo.
mujer_desnuda_en_sof_

Mi amante

Desnuda, mi funesta amante

de piel vencida y casta como deshabitada,

sacudes sobre el lecho voces

y ternuras contrarias a mis manos,

y un crepúsculo escucho entre tu cuerpo

cuando al caer en ti agonizo

en un nacer marchito, sin el duelo

comparable al temor de tu agonía.

Contigo transparento la caída

de un alud o huracán de rosas:

suspiros de manzanas en tumulto

diciéndome que el hombre está vencido,

confuso en amarguras y vacías miradas.

En ti respondo al mundo, y en tu cuerpo

respiro ese sabor de los sepulcros;

una noche no más, y tu mirada

persiste, implora y vence entre mis ojos,

decidida a una lucha prolongada

donde el recuerdo se convierte

en esa área languidez del pensamiento,

como materia de tus ojos mismos.

Lloras a veces arrojando

fúnebres aguas de perfume ciego,

como si desprendida de una antigua idea

vinieras hasta mí, tan clara

como un ángel dormido en el espacio,

a dejar evidencia, luz y vida;

y en tus lágrimas miro surgir tu suave piel

como si en ellas prolongaras

o hicieras más probable tu existencia,

derramando el aroma de tu sueño

sobre esta soledad de tu desnudo.

Alí Chumacero

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Vino de hadas

Escrito el Jueves, 11 de Marzo del 2010
2
Vota!
Me embriagué de aquel vino de miel
del capullo lunar de zarzarrosa,
que recogen las hadas en copas de jacinto:
los lirones, murciélagos y topos
duermen entre los muros o en la hierba,
en el patio desierto y triste del castillo;
cuando el vino derraman en la tierra de estío
o en medio del rocío se elevan sus vapores,
de alegría se colman sus venturosos sueños
y, dormidos, murmuran su alborozo; pues pocas
son las hadas que llevan tan nuevos esos cálices.
vino de hada

Vino de hadas

Me embriagué de aquel vino de miel

del capullo lunar de zarzarrosa,

que recogen las hadas en copas de jacinto:

los lirones, murciélagos y topos

duermen entre los muros o en la hierba,

en el patio desierto y triste del castillo;

cuando el vino derraman en la tierra de estío

o en medio del rocío se elevan sus vapores,

de alegría se colman sus venturosos sueños

y, dormidos, murmuran su alborozo; pues pocas

son las hadas que llevan tan nuevos esos cálices.

Percy Bysshe Shelley

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El puente

Escrito el Sábado, 6 de Marzo del 2010
13
Vota!
Ella vino hasta aquí, a este puente tendido
entre las márgenes de un río sin caudal, sobre un lecho de rocas,
buscando los brazos fieles, ellos sí, de la tierra.
En el borde dejó sus zapatos cansados
y unos renglones torpes en un triste papel:
palabras puras, evidencia sombría
de que el amor es flecha
feliz y luminosa, mientras dura en el aire,
suspensa por el soplo ligero del deseo.
Pero roedor tormento cuando, muerto su impulso,
acaba por clavarse en el centro más vivo.
Cual memoria de piedra
el puente sigue erguido,
pero algo más que las rocosas márgenes
de un río sin caudal separa y une.
Una orilla de vida, otra de muerte
se entrelazan en él; al fondo rocas,
duro lecho de rocas, olvido a un desengaño,
contra el que una mujer cae, invisible,
desde lo alto
del amor.
el-puente

El puente

Ella vino hasta aquí, a este puente tendido

entre las márgenes de un río sin caudal, sobre un lecho de rocas,

buscando los brazos fieles, ellos sí, de la tierra.

En el borde dejó sus zapatos cansados

y unos renglones torpes en un triste papel:

palabras puras, evidencia sombría

de que el amor es flecha

feliz y luminosa, mientras dura en el aire,

suspensa por el soplo ligero del deseo.

Pero roedor tormento cuando, muerto su impulso,

acaba por clavarse en el centro más vivo.

Cual memoria de piedra

el puente sigue erguido,

pero algo más que las rocosas márgenes

de un río sin caudal separa y une.

Una orilla de vida, otra de muerte

se entrelazan en él; al fondo rocas,

duro lecho de rocas, olvido a un desengaño,

contra el que una mujer cae, invisible,

desde lo alto

del amor.

Alejandro Duque Amusco

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El atardecer

Escrito el Viernes, 5 de Marzo del 2010
13
Vota!
Es el atardecer cuando uno se aleja,
a la caída del sol.
Es entonces cuando se abandona todo.
El pensamiento recoge su tolda de tela de araña
y el corazón olvida el porqué de su angustia.
El caminante del desierto abandona su campamento,
que pronto desaparecerá bajo la arena,
y continúa su viaje en la quietud de la noche,
guiado por enigmáticas estrellas.
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El atardecer

Es el atardecer cuando uno se aleja,

a la caída del sol.

Es entonces cuando se abandona todo.

El pensamiento recoge su tolda de tela de araña

y el corazón olvida el porqué de su angustia.

El caminante del desierto abandona su campamento,

que pronto desaparecerá bajo la arena,

y continúa su viaje en la quietud de la noche,

guiado por enigmáticas estrellas.

Pär Lagerkvist

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Cae la nieve pura

Escrito el Jueves, 4 de Marzo del 2010
19
Vota!
Cae la nieve pura como
si resbalara por hilos.
Quisiera vivir, vivir
pero sé que no es posible.
Algunas almas se pierden
sin huella en la lejanía,
suben, suben hacia el cielo
como hace la nieve pura.
La nieve pura se disuelve…
yo también desapareceré…
No me preocupa la muerte,
nadie vive eternamente.
No creo en esos milagros.
No soy ni nieve ni estrella,
yo jamás volveré a ser
jamás, jamás, nunca más.
Y pienso yo, pecador:
¿Qué hiciste con tu existencia?
En su torbellino, ¿qué
amaste más que la vida?
Quise con mi sangre a Rusia
como el tuétano de mis huesos,
quise sus ríos creciendo
y debajo de los hielos.
Quise el humo de sus casas,
el aire de sus pinares,
amé a Chejov, Pushkin
y a sus gloriosos ancianos.
Si tuve mis contratiempos,
fue sin lamentarlos mucho.
Qué importa si viví locamente,
por Rusia fue que viví.
Dolorido de esperanzas
(lleno de oculta inquietud),
creo que tal vez un poco
también yo he ayudado a Rusia.
Aunque a mí Rusia me olvide
cuando el tiempo se devane,
el caso es que Rusia viva
para siempre, eternamente.
Cae la nieve pura, cae
como caía en los tiempos
de Pushkin, de Chejov,
como caerá cuando muera…
Cae la nieve, cae la nieve
con cegadora blancura,
borrando todas las huellas,
las que yo dejo y las otras…
Nadie vive eternamente,
pero tengo una esperanza:
si Rusia vive, es decir
que yo también viviré.
Peaceful_Season,_near_Hirzel,_Switzerland

Cae la nieve pura

Cae la nieve pura como

si resbalara por hilos.

Quisiera vivir, vivir

pero sé que no es posible.

Algunas almas se pierden

sin huella en la lejanía,

suben, suben hacia el cielo

como hace la nieve pura.

La nieve pura se disuelve…

yo también desapareceré…

No me preocupa la muerte,

nadie vive eternamente.

No creo en esos milagros.

No soy ni nieve ni estrella,

yo jamás volveré a ser

jamás, jamás, nunca más.

Y pienso yo, pecador:

¿Qué hiciste con tu existencia?

En su torbellino, ¿qué

amaste más que la vida?

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