Archivo para Febrero, 2010

Quedarme en casa…

Escrito el Domingo, 28 de Febrero del 2010
12
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Quedarme en casa,
sumergida en los pliegues de las horas,
y no esperar a nadie.
Que los ojos escuchen
y se olviden del mundo.
Que me arrope el silencio
y respire en mi nuca
su suave indiferencia.
Que vivir sea esto,
sin palabras de aguja
ni rodillas de llanto,
con el tiempo desnudo al borde de la cama
y mi boca dormida en su tímido beso.
soledad17

Quedarme en casa...

Quedarme en casa,

sumergida en los pliegues de las horas,

y no esperar a nadie.

Que los ojos escuchen

y se olviden del mundo.

Que me arrope el silencio

y respire en mi nuca

su suave indiferencia.

Que vivir sea esto,

sin palabras de aguja

ni rodillas de llanto,

con el tiempo desnudo al borde de la cama

y mi boca dormida en su tímido beso.

Ana Merino

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Madrigal con un trébol

Escrito el Sábado, 27 de Febrero del 2010
19
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Corté en tu sangre un trébol de cuatro hojas
y desleí un lucero en tus cabellos.
Por ti dejé mi reino tenebroso.
Por ti me fui a la guerra y con tu cifra,
y una ráfaga azul sobre la frente
entrando en el futuro como el viento
a conquistar la luz y una sortija.
( El día como un leopardo en una red
de flores y relámpagos me vio ).
Por ti me fui a libertar el agua
para hacer en la alcoba un surtidor
y fundar en tu pecho una campana.
Por ti me fui cantando y suspirando
a cortar una rama
del mirto amanecido en la ventana.
Mi corazón te sigue como un león,
como un perro o el cielo, un río. el sol…
como camina, absorta, la esperanza.
Trebol

Madrigal con un trébol

Corté en tu sangre un trébol de cuatro hojas

y desleí un lucero en tus cabellos.

Por ti dejé mi reino tenebroso.

Por ti me fui a la guerra y con tu cifra,

y una ráfaga azul sobre la frente

entrando en el futuro como el viento

a conquistar la luz y una sortija.

( El día como un leopardo en una red

de flores y relámpagos me vio ).

Por ti me fui a libertar el agua

para hacer en la alcoba un surtidor

y fundar en tu pecho una campana.

Por ti me fui cantando y suspirando

a cortar una rama

del mirto amanecido en la ventana.

Mi corazón te sigue como un león,

como un perro o el cielo, un río. el sol…

como camina, absorta, la esperanza.

Eduardo Carranza

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Gatitos!

Escrito el Viernes, 26 de Febrero del 2010
19
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No más crueldad animal!

Escrito el Jueves, 25 de Febrero del 2010
47
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A los que van a nacer

Escrito el Miércoles, 24 de Febrero del 2010
27
Vota!
¡Cuán cerca todavía
de las manos de Dios! ¿Sentís su aliento
rugir entre los cedros del Levante?
¿Hay en vuestras pupilas rabos de oro,
vedijitas, aún, incandescentes,
de la gran lumbrarada creadora?
¿O fraguasteis, tal vez, en su sonrisa
-sonrisillas de Dios, niños dormidos-
y juerga en vuestras salas,
niño eternal, gran inventor de juegos?
Oh, vosotros le veis, seres profundos,
y saltáis en el vientre de la madre.
¿Qué peces de colores
os surcan aguas del dorado sueño?
¿Qué divinos esquifes
-juguetes sin engaño-
cruzan el día albar de vuestro cauce?
¿De qué extraña ladera
son esas pedrezuelas diminutas
que bullen al manar de vuestras aguas?
Oh fuentes silenciosas.
Oh soterradas fuentes
de los enormes ríos de la vida.
Seréis torrente en furia
que va a rodar al páramo. Seréis
indagación y grito sin respuesta.
Ay, guardad esta luz estremecida.
Ay, refrenad el agua,
volved al centro exacto.
Ay de vosotros.
… Ay de estos cieguecitos
de leche no cuajada,
de tierna pulpa vegetal, dormida.
Ay, copos de manteca,
que hacia el mercado vais –de sus ordeños
modelados por Dios, aún en su música,
con las gotas aún de su rocío-
entre las verdes hojas de los úteros.
embarazada-semana-40

A los que van a nacer

¡Cuán cerca todavía

de las manos de Dios! ¿Sentís su aliento

rugir entre los cedros del Levante?

¿Hay en vuestras pupilas rabos de oro,

vedijitas, aún, incandescentes,

de la gran lumbrarada creadora?

¿O fraguasteis, tal vez, en su sonrisa

-sonrisillas de Dios, niños dormidos-

y juerga en vuestras salas,

niño eternal, gran inventor de juegos?

Oh, vosotros le veis, seres profundos,

y saltáis en el vientre de la madre.

¿Qué peces de colores

os surcan aguas del dorado sueño?

¿Qué divinos esquifes

-juguetes sin engaño-

cruzan el día albar de vuestro cauce?

¿De qué extraña ladera

son esas pedrezuelas diminutas

que bullen al manar de vuestras aguas?

Oh fuentes silenciosas.

Oh soterradas fuentes

de los enormes ríos de la vida.

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Tu latido es el mío

Escrito el Martes, 23 de Febrero del 2010
19
Vota!
Y luché contra el sueño y la fatiga,
contra la ira sin fin y el desarraigo.
Escudriñé, escarbé sin asomo de duda,
entre las débiles pavesas ciegas
de mi memoria por hallar un año,
un solitario día, apenas un instante
en que pude decir: jamás te amé;
mas no encontré resquicio para mentirme a solas,
para afirmar siquiera la negación más leve.
Tu latido es el mío. Allí donde comienza
ese deseo intenso al que nombramos vida,
allí, resplandeciendo en los días distintos,
en la ardiente espesura de mi asombro,
con el sí, con el no del abismo o la suerte,
silenciosa me esperas como el árbol de fuego
que sostiene esa fruta lustral de la esperanza.
Mi mirada te invoca en el presente,
en el rumbo indeciso de cualquier lejanía
de ese mar que me canta y me seduce
con los ojos vehementes del relámpago.
Eres sed del edén que no percibo
y, en los acordes hondos de tu voz,
perenne permaneces, con la música
aterida del alma y la audaz primavera,
en todas las palabras de la sangre.

20090904035834-corazon-en-la-mano[1]

Tu latido es el mío

Y luché contra el sueño y la fatiga,

contra la ira sin fin y el desarraigo.

Escudriñé, escarbé sin asomo de duda,

entre las débiles pavesas ciegas

de mi memoria por hallar un año,

un solitario día, apenas un instante

en que pude decir: jamás te amé;

mas no encontré resquicio para mentirme a solas,

para afirmar siquiera la negación más leve.

Tu latido es el mío. Allí donde comienza

ese deseo intenso al que nombramos vida,

allí, resplandeciendo en los días distintos,

en la ardiente espesura de mi asombro,

con el sí, con el no del abismo o la suerte,

silenciosa me esperas como el árbol de fuego

que sostiene esa fruta lustral de la esperanza.

Mi mirada te invoca en el presente,

en el rumbo indeciso de cualquier lejanía

de ese mar que me canta y me seduce

con los ojos vehementes del relámpago.

Eres sed del edén que no percibo

y, en los acordes hondos de tu voz,

perenne permaneces, con la música

aterida del alma y la audaz primavera,

en todas las palabras de la sangre.

Justo Jorge Padrón

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Árbol

Escrito el Lunes, 22 de Febrero del 2010
15
Vota!
Yo te soñé, invisible majestad
que planea por la faz de todas las cosas.
Arraigado en el dolor de la ceniza,
un hombre tan sólo, te llevaba, sepulcro,
padre muerto, dentro de mí, en silencio,
y te llamaba con palabras de viento
de antiguos milenarios, que la ira encienden.
Nunca respondiste al clamor y me dejabas
en el miedo a la noche, fuego secreto, alta llama,
árbol Dios en la noche.
arbol a contraluz

Árbol

Yo te soñé, invisible majestad

que planea por la faz de todas las cosas.

Arraigado en el dolor de la ceniza,

un hombre tan sólo, te llevaba, sepulcro,

padre muerto, dentro de mí, en silencio,

y te llamaba con palabras de viento

de antiguos milenarios, que la ira encienden.

Nunca respondiste al clamor y me dejabas

en el miedo a la noche, fuego secreto, alta llama,

árbol Dios en la noche.

Salvador Espriu

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